martes, 3 de enero de 2017

EL TIEMPO DE UN MOTIVO...


El tiempo de un motivo, el tiempo de un límite, en el propio lìmite, cuanto era lo que se tenía que pagar por esa timba en una doble traición, en esa reuniòn de buenos amigos, o amigos de una falsedad, Piero, Albert, Curro, y Caco, todos ellos unidos por una mesa y unas cartas, todo comenzó, el juego estaba allí, ellos se miraban, hacían trampas o se divertìan por el simple echo de divertir, con esas simples cartas, en una mesa llena de motivos, el tiempo, las horas, el ganar, el perder, los silencios, las cobardìas, el inicio, el drama comenzaba, vomitaba lo que estaba por ver, la madrugada, los alaridos de unos, de los otros, Piero, recibió la visita de su amigo, de su compañero sentimental, las risas, las bromas de mal gusto, alguien saco la pistola de su bolsillo, comenzò a disparar, los muertos convertidos en asesinados, aquellas cartas manchadas de sangre, esa timba sólo era una trampa mortal, sólo era un engaño que decía ser, al día siguiente se descubriò el motivo, el engaño, cuando alguien viò a los cadàveres, se descubriò lo que iba a ser, lo que tenìa que ser, era un lìmite, un tiempo contaminado de orgullo, comenzó otro invierno, sintiò el frìo de un escalofrìo, de un orgullo, de otra envidia, en algùn lugar otro hombre fue asesinado, en otra timba, en otro juego ilegal, de una vida ilegal y oscura...

LA PATRULLA DE LA POLICÍA...


Teresa trabajaba de policìa en esa comisaría, hacía su trabajo cada día, la oficina, las detenciones, la complicidad de algún compañero, esas cenas, las salas de fiestas hasta altas horas de la madrugada, Teresa, jugaba con fuego, le encantaba no creìa que nunca se podrìa quemar, el tiempo quizà le daría la razón, algunos motivos, aquella nueva fiesta, esa verbena, esa complicidad con Mateo, las charlas, las bromas, se presto para llevarla a casa, ella cedió, todo era fácil, para ella, para él, les gustaba de tocarse, de decirse, de insultarse, la parada, Mateo, quisò tener esa relaciòn sexual con ella, porque si, porque se lo decía el cuerpo, porque para él era ese momento que ardía su cuerpo, su sombra, y todo él, Teresa, se opuso, solo eran amigos, o compañeros, o colegas, ni tan siquiera lo sabia, Mateo comenzò a ponerse nervioso, muy nervioso, querìa hacerla suya, querìa poseerla, no podìa entender el porque de esa negación, Teresa se quería ir, quería huir de ese escenario, que comenzaba a complicarse, Mateo no la dejo, le quito la ropa, sin pensar, sin decir, gritando y exigiendo, la violó, ella gritaba, ella, no comprendìa, sus manos fueron a su cuello, una y otra vez, una y otra vez, Teresa terminaba de morir, de suceder, de encontrarse con lo más negro de su vida, Mateo se deshizo de él cadáver, hizo una zanja, y la enterró, se sucedió el tiempo, llegó el límite de lo incontrolado, seguía la patrulla de la policía haciendo su trabajo, alguien encontrò el cuerpo de Teresa, investigaciones, y Mateo detenido, confesando su error, su doble error de un tiempo, su tiempo...