domingo, 13 de noviembre de 2016

EN LA SOLEDAD DE UN SENDERO...


En la soledad de un sendero, lo había asesinado, con esa sangre fría, con esa monotonía barata, en el imperio de una sola luna, eran desgraciados de un placer, y lo eran todo en la nada de un abismo, se sentía el más miserable de ese alrededor, el odio le comía las heridas, le dejaba renacer de otras cenizas, en su propia soledad, no quería a nadie, no era de nadie, era solitario de su propio mundo, de su origen, con esa filosofía barata, en un tiempo lo había amado, lo había querido, eran una sola carne, pero con los años sucedidos, con los minutos de una cobardía, ese cuchillo fue clavado en su cuerpo, en su orientación absurda, y dejo de ser, de existir, en esa calle solitaria, en esa calle a golpes con su destino, se convirtió en un asesino, en un hombre sin hiel, sin trampa, en su propia trampa, lo dejo allí entre el cadáver de su propia muerte, y siguió su camino, en soledad, en la soledad que siempre había tenido y le había acompañado, ya no pensaba, ya no dejaba espacio para su propio infinito...

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