sábado, 12 de noviembre de 2016
ESE EGO...
Ese ego, se vino abajo, ese ego de ella, de esa mujer altiva con esas alas de esa hipocresía, destacaba, triunfaba, lo tenía todo, ante el carisma, la perversidad, no estaba sola, pero se sentía sola, sólo amantes, en esa habitación en donde todo era sexo, sin un ápice de sentimientos, ese ego, su falso ego, aquella mujer, era una máscara en ese alrededor, jugaba a ser, a permanecer, a no quedar, jugaba con esos sentimientos, de esos hombres que eran falsos dominados por el enjambre de algunas abejas a la miel, ese ego, ella, única ante la fantasía de todos ellos, era un juego, era una perversión en lo absurdo de si misma, pero todo tiene un fin, todo comienzo, todo amanecer, en un atardecer, un cliente, un amante, un loco, un psiquiatra dejado por la ausencia, por las drogas, por el alcohol, las pago con esa mujer, con ego, sin ego, con nada, sin nada, le clavo esa navaja en su cuello, en su cuerpo, la asesinó en esa sangre fría de una noche sin aliciente, sin dudas, sin encuentros, la mujer quedó en ese charco de una sangre de otra torpeza, ya nadie la echo de menos, ya nadie la amaba, ese ego, solo su ego quedo a su lado para la eternidad...
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