viernes, 9 de diciembre de 2016

EL ODIO EN MI...


Fueron años de inmensidad en lo infinito, fueron años de miradas sin mirar, de la crueldad en sus manos, me odiaba, nunca me quiso, se unió a mí, por ese compromiso, porque había que hacerlo, nuestro matrimonio fue una apariencia ante los ojos de los demás, tuvimos ese hijo, Nicolás, él parecía que lo quería, parecía, que ese hijo, iba a cambiar nuestra vida, nuestra monotonía de un día cualquiera, era nuestra empresa, era ese mano a juego con el destino, con nuestro destino, Diego, era un perverso en su mundo, y yo era un cuadro que ni tan siquiera miraba, ya no hacíamos el amor, nuestra vida sexual, era cero, me odiaba, me odiaba tanto, que ya no me deseaba, no recuerdo si lo hizo alguna vez, era un camino de espinas para mí, que tuve que hacer, buscarme mi propia vida, buscarme mi propia película, si, conocí, a Eduardo, era tan diferente, era tan especial, él me dió ese amor que quizá estaba buscando, y me abrace a esa ilusión, le besé con esa pasión tan dejada en lo más profundo de mi ser, deje que se sucediera el tiempo, mi tiempo, nuestro tiempo, y una tarde nos volvimos a ver, frente a frente, había llegado, teníamos que hablar, era una obligación, me odiaba, seguía con esa rabia contenida en su interior, quiso matarme antes de mediar palabra, quiso ahogarme, no se lo permití, no quería que me dejara sin rastro en ese bar, en esa calle, en el mundo, saque mi pistola, y yo le asesine, si, era lo único en lo inevitable, me sentí bien, muy bien, le deje, en esa soledad de su propia muerte, y seguí mi historia de amor con ese hombre que había llegado a mi vida, ya no era odio, ya no fue nada...

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