viernes, 9 de diciembre de 2016

LA OSCURIDAD EN SUS MANOS...


Un acto reflejo, la habitación, esa oscuridad, Manuel pensaba, Manuel meditaba, se sentìa más sólo que nunca, ella le había dejado, ya no puedo hacer nada, las prostitutas ocupaban su pobre vida, comenzó a ese caminar, sin rumbo, sin destino, sin sendero de la esperanza, era una magia perdida en los mares de un solo norte, jugaba, manipulaba, una oficina, varias personas, un motivo, un encuentro en la miseria, de otra miseria, Manuel no comprendía, era difícil de comprender, ese color se convirtió en algo extraño, tenía que matar, tenía que asesinar, comenzó con ellas, las mujeres de esa vida alegre, una noche, fue una orgía con todas ellas, y ese cuchillo que lo clavo en sus cuerpos, era un hombre frío, todo el mundo le había echo esa luz de gas, esa monotonía, absurda, en su universo tan absurdo, era sólo un asesino sin vida, sin camino errante, Manuel nunca encontró la felicidad, esos policías lo detuvieron, ese juicio, la cárcel, la sensación de ese vacío, los días en prisión, las dudas, esa incomprensión, lo efímero de lo que tenía que ser, la oscuridad, como un rayo de sangre, de perversión, los asesino allí en esa prisión, a sus compañeros, porque les tenía esa envidia, sin razón de ser, un acto reflejo, un acto insensible, fue condenado a esa pena de muerte, y lo asesinaron, Manuel quedó reducido a ese polvo del olvido, de una sóla ausencia, de lo que nunca llegó a la vanidad, de otra hipocresìa, de un hombre sólo, en la soledad de una única penumbra...

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