jueves, 8 de diciembre de 2016

TRAMPA DE UN SÓLO DESTINO...


Ella cantaba en ese bar musical, cada noche, todos la miraban, ella se lucía, saboreaba que esas miradas solo fueran para Estrella, que así se llamaba, al finalizar, los saludos, los abrazos, y algún billete iba directamente a su escote, no pudo ser y lo fue todo, ese hombre, esa mirada frente a frente, la deseaba, la deseaba en los escasos segundos, la habitación, las horas de ese sexo incontrolado, que divinidad, que superficialidad, fueron días, fueron amantes incontrolados, sin dudas, sin segundos de la nada, Estrella, se llegó a enamorar, era más que una relación, era un tópico, era una verdadera monotonía, y era del todo, pero fue una trampa, de un sólo destino, de un único caminar, llego el momento, ya no te quiero, nunca te he querido, quiero a mi mujer, Estrella, no entendía, escuchaba y no dejaba de oír, porque le decía, porque, todavía recordaba las palabras a su oído cada noche de esa pasión, de un te quiero, quiero que me derritas en tu interior, y que había sido todo aquello, un actor de una pésima comedia, lo entendía y no lo quería entender, ella ya no pudo cantar, fue esa mano a su cuello, y fuertemente una y dos y varias veces, lo ahogo, ese hombre le había herido, fue una trampa para ella, siempre la utilizo, entonces todo lo comprendía, entonces, su mundo se terminaba, ya no era su lugar, ya no era su destino, Estrella lo asesino, fue una asesina que tomo su rumbo, dejo de cantar, se fue a otra ciudad, cambió de vida, nadie la busco, nadie la encontro, fue un partir de cero, sin trampas, se había olvidado de ese destino de un ayer, sin ayer...

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