jueves, 25 de agosto de 2016
ANÓNIMO...
Anónimo de su propia vida, aquel hombre deambulaba sin rumbo, por el silencio de esa noche, vestía de cualquier manera, sin arreglo, sin carisma, nadie sabía de dónde venía, y hacía donde iba, llevaba secretos en su mente, y perversión en su corazón, en esas calles desiertas, él observaba, entre tímido y vengativo, buscaba, quería, anhelaba, pensaba, o no pensaba lo que quizá tenía que hacer, entró en aquella taberna, observó el ambiente, el tabernero le miraba con la mirada fija, de desconcierto, de sobrealiento, de extrañeza, se sentó en unode los taburetes, pidió un whisky, y luego otro, y luego otro, ya no veía, o veía demasiado, de su gabán, sacó una pistola, y comenzó a disparar, entre amenazas, entre violencia que salía sin mirar a un pasado, caían al suelo, cada uno de ellos, el hombre anónimo, se sentía fuerte, con otro resplandor, todos muertos, todos asesinados, por una mano fría llena de venganza, ese anónimo, un asesino, de su propia víctima, porque aquella pistola se la puso en su boca, y allí terminó la historia, una historia de una macabra leyenda...
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