lunes, 29 de agosto de 2016

ERAN TRES ANTE UN DESTINO...


Eran tres ante un destino, el matrimonio bien avenido, de cara a ese alrededor, de cara a los demás, con sus paseos, sus simpatías hacia los demás, los encantos para ser felices, la apariencia, lo aparentemente perfecto, todo estaba escrito, o sin escribir quizás, y tras esa perfección de amor en público, estaba ella, la amante, la que era capaz de aguantar en aquel ático, los desahogos del señor Serrano, como le llamaba, cada semana la visitaba, le hacía regalos, era su perla de lo prohibido, todo caminaba, deambulaba, pululaba, hacía una historia truculenta, que prometía, que profundizaba una sensibilidad que no era, él le decía que era la única, que pronto se separaría de su esposa, fueron infinitos los años, en aquella situación, prometía, prometía, sin una respuesta de fidelidad, ella, era la otra, siempre la otra, Carol, ya no pudo más, era un resentimiento, era un presentimiento, pero en aquella visita, del señor Serrano a ese ático, su amante, su otro destino, la esperaba con una pistola, estaba harta, ya no le quedaba nada, dos disparos, y un final, y también para ella, esa amante, que fue asesinada por ella misma, quedó la esposa, en otra soledad, sin saberlo, sin esperarlo, hacía el cauce de un destino...

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