lunes, 22 de agosto de 2016

EN EL VACÍO DE LA NADA...


En el vacío de la nada, en el misterio de la noche refugiada en el silencio, la calle desierta, el miedo acontecía por las veredas de los prohibido, oscuridad, sensibilidad, los dos hombres deambulaban sin mirar a ese pasado, que para ellos era un presente, habían cerrado una puerta a otra libertad, la buscaban, la querían asesinar, porque se había reído, quizá de los dos, quizá de uno sólo, pero se sentían heridos en su propia piel, Esther, era una mujer prohibida para todos, por su belleza, por su luz, por ese carisma que no dejaba de ser, ellos, observaban, meditaban, en los bolsillos de sus abrigos, escondían las pistolas, dos en cada uno de ellos, gritaban su nombre, todo eran sombras, bares a los lados, repletos de gentes, de borrachos sin norte, de prostitutas sin escrúpulos, y de solitarios sin rumbo, entraron, la querían ver, ella no estaba, no se encontraba, después de unos cuantos bares, de algunos golpes, y otras prepotencias, la divisaron en un banco de ese parque fumando sin parar, mirando sin mirar, y queriendo sin querer, la velocidad de llegar, la rapidez de los dos, dos balas atravesaron su cuello, otras dos ese corazón, Esther caía al suelo, abatida por su propio destino...

No hay comentarios:

Publicar un comentario