domingo, 28 de agosto de 2016

DECÍA SER...


Decía ser, era mi gran amiga, compartimos tantas cosas, era única, legal, transparente, y profundamente cínica, era esa hipocresía andante, se llamaba, ya no lo se, no lo quiero saber, le contaba mis cosas, cuantas cosas, le decía, cuando le conocí a él, mi gran amor, recuerdo las  dos en ese salón de mi casa, yo emocionada diciéndole que mi vida ya estaba complicada, me había enamorado de Isma, ella se alegró, me abrazo, me felicitó, yo creía, y podía creer, era estupenda, maravillosa, fueron años de complicidad, de colegas, de más que una amistad, era sinceridad, era filosofía, era una magia, porque no, era muchas cosas, el día de mi boda, ella testigo de  nuestro amor, estaba feliz, ella también, esa luna de miel, para  mí, inolvidable, al llegar, le conté, le explique los pormenores de mis noches de pasión, ella abría los ojos entre emocionada y sorprendida, yo nunca pensé, nunca imagine, salí a dar mi paseo, y al llegar, si, los encontré a los dos, en nuestra cama, si, haciendo el amor, o el sexo, o que se yo, fue una imagen lamentable, el hombre de mi vida, con la mejor amiga de mi vida, antiguo o moderno, es lo que fue, fuí a la cocina, presa de mis nervios, por lo visto, y ese cuchillo que cogí, fue a parar a ellos, a los dos, se les clave por sus cuerpos, ya no se pudieron defender, estaban muertos, era mi momento, mi dulce momento, ya me tocaba...

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