miércoles, 24 de agosto de 2016

DULCE CAMINAR...


Desiderio y Mateo, caminaban sin rumbo fijo, habían perdido su vida, en mujeres de tres al cuarto, en robos, en adulterios sin contemplaciones, en cambios de residencia, en no saber, sin saber, charlaban, no se miraban, no dudaban en mirarse, los dos querían huir, lejos, demasiado lejos, para no ser vistos, cogieron el primer vuelo, hacía ninguna parte, y llegaron unas horas después a su destino, una ciudad cualquiera, al azar, porque allí, nadie les podría encontrar, fueron a ese hotel, todavía tenían mucho dinero en aquel maletín, que llevaba, Mateo, en su mano derecha, querían hacer algo, necesitaban movimiento, pasarlo bien, aquellas dos prostitutas, eran el blanco perfecto, ellas ya no lo pensaron, se fueron con ellos, a su otro  destino, las violaron, las asesinaron, porque les parecía un asesinato perfecto, en esa ciudad cualquiera, dónde se perdían los límites del sentido...

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