domingo, 25 de septiembre de 2016
CON SÓLO UNA MIRADA...
Con sólo una mirada, con sólo un roce de sus manos, esas víctimas caían en el suelo de las vanidades, era guapo por naturaleza, era un galán de los bajos fondos, invitaba, asesinaba, era de esos asesinos en serie que decían ser, tenía esa doble personalidad, esposo y padre a la vez, a la noche, era un disfraz, hacía las casas de las víctimas, sus propias víctimas, un día se fugo lejos, muy lejos, nadie supo de su existencia, se sucedieron los años, el tiempo, el momento, y llego una carta manchada de sangre, se imagino que era su propia sangre, que eran su motivo, una mujer asesinada en plena calle, la otra en su casa, la otra en el desierto de algún olvido, y de repente él, ese hombre que decía ser, ese guapo por respuesta, ese Don Juan sin llegar a nada, había sido detenido, era un detención más, se escapó, fue lejos, muy lejos, le encontraron allí, en Punta del Este, en ese Uruguay, de dónde era, con su nueva esposa, pero un día la mato, le cruzo la cara, la tentó al diablo, en su propio infierno, con sólo una mirada, fue asesinada sin pudor, con la trampa obsoleta de otra raíz, de su propia raíz, con ese escalofrío de un asesino, fue detenido esta vez, para siempre, con otro cariz, con otro camino, sin camino, sin rumbo, con sólo una mirada, fue asesinado, fue víctima de su propia historia...
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