viernes, 30 de septiembre de 2016
TENÍA MIEDO...
Aquel hombre me daba miedo, era violento, era terrible, esa mirada me hacía sentir mal, le conocí en ese tren, en ese vagón para dormir, decía que iba para la otra ciudad porque en aquella no se sentía, su piel me daba escalofrío, un escalofrío lleno de pánico en mi interior, de terror, me producía cosas desagradables, era un hombre extraño, hablamos de la inmensidad del firmamento, me pareció una charla estúpida y absurda, deje de verlo un tiempo, pero aquella noche de una primavera recién llegada, le volví a ver, le volví a encontrar, nos miramos, se acercó a mí, de nuevo, me dijó que me quería, que se había enamorado de mí, no entendí, era un flechazo, sin flechazo, quería que fuese su víctima, su metáfora de otra divinidad, y le seguí, le quería seguir, llegamos a su habitación, me quiso poseer, me quiso hacer suya, me toco, me beso, sus besos me producían asco, repugnancia, era una debilidad que no podía ser, él encima de mí, y yo no quería, no podía, puse mis manos en su cuello, y con todas mis fuerzas, lo asesiné, tenía que ser, lo quería hacer, había sido mucho tiempo, el suficiente, para pasar de una simple canción de otra historia de terror...
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