viernes, 9 de septiembre de 2016
EL DESPERTAR DE UNA ANCIANA...
La llamaban Tomasa, era alta, enjuta, macilenta, observaba a todo el mundo a su paso por ese bar, donde ella siempre estaba, le encantaba la vida de las rutinas en tascas, en bares de tres al cuarto, había sido víctima de muchos chantajes, decían que llevaba ocho matrimonios a sus espaldas, que ellos habían muerto en extrañas circunstancias, desprendía una frialdad en todo su ser, Tomasa, sonreía con esa sonrisa a medias, era una filosofía sin pureza que andaba perdida y encontrada a un tiempo, le gustaba de mirar sin pestañear, de sentarse en ese bar y tomarse un ron, decía a la salud de todos, nadie entendía el porque de esa anciana, el porque de sus actos, de sus motivos, aquella noche, Tomasa, bebió más de la cuenta, un ron, otro, un descontrol de bebidas al aíre, y de repente llegó él, ese hombre que se acercó a ella, y la zarandeo, le pedía cuentas, explicaciones, ella se reía sin parar, era ya un zarrio humano, pero ese hombre no se iba ir a si, sin pensar, había que sacar esa ira, ese interior de rabia e impotencia, sacó una pistola, fueron dos disparos, y después tres más, y al final, Tomasa cayo al suelo, asesinada, allí termino su vida, su extensa vida, sin vida, sólo fue una más en el paraíso de algún perdido despertar...
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