lunes, 12 de septiembre de 2016

EL SOL DE MEDIANOCHE...


Era un destino más en su vida, la ocasión de intentar ser feliz, y ya no pudo ser, fue un matrimonio condenado a no entender, se casaron, sin amor, por ese duro interés, Armando siempre estuvo enamorado de Lucía, y no le dejaron, le cortaron las alas, él no comprendía, quería pasar página y no podía, nunca le dejaron, en esa juventud fue feliz con ella, con esa mujer hermosa que le cambiaba las normas, era su luz, su horizonte, su vida, pero sus padres, le obligaron a dejarla, y pusieron a ella en su camino, Alicia fue su pesadilla, su diablo, no tenía magia, no la quería, y la tenía que desear, porque le obligaban las convicciones, se sucedían los días, el tiempo, las hojas de un calendario, otra Navidad, un nuevo verano, los años, ese hijo que llegó, el otro, un tercero, un cuarto, había que tener hijos, había que hacer la apariencia, había que mentir, y mirar hacía otro lado, Armando en esa noche, ante un sol de medianoche en pleno verano, le dijo la verdad a su esposa, en aquella terraza con la calor dominando el cuerpo, que no la quería, que nunca le había querido, que estaba cansado de fingir, y tocaba separarse era lo mejor para los dos, Alicia no quería, se aferraba a un fantasma que sólo era una pared, él quería a Lucía, se habían vuelto a ver, eran amigos, eran cómplices, eran amantes, eran esos destinos compartidos en la sombra, pero su esposa no comprendía, levantó la voz, le pego, lo quería matar, era su locura, no sería ya de la otra, sacó ese cuchillo, y se lo clavó de lleno en su corazón, Armando murió en el acto, Alicia lo mató, ya no quería ser de ella, pero ya no sería de la otra, era esa nueva vida, que había convertido en muerte, de un asesinato, a su propio marido...

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