domingo, 11 de septiembre de 2016

EL LIBRO DEL CRIMEN...


Ella leía ensimismada en esa lectura, el libro del crimen, el libro del asesinato más absoluto, ella no hablaba, estaba sóla en su propio silencio, una gran casa, un amplio salón, era tímida, estaba observada por su motivo, nunca se sentía sola, porque aquella lectura le interesaba, era su mundo, comenzaba a entender, lo entendido, ella había sido una escritora que asesinaba en serie, por placer, a ellos, a los amantes convertidos en figuras de cera, era una macabra de su propio caminar, había llegado de lejos, de un lejano país, era de Servía, era una mujer hermosa, que transmitía locura y pasión, era una apasionada de esos asesinatos, porque ella lo era, era una loba, era un suicida en su propio escenario, le encantaba apostar por esas puñaladas en esos cuerpos, ante el cuchillo de alguna pistola, era una experta en el crimen, en matar sin contemplación, Tessa, era su nombre, rubia, ojos de un azul profundo, con la mirada nítida, con el sentir sin sentimiento, era su naturaleza entre el asesinato y el asesinado, leía perpleja de otros crímenes por cometer, satisfacía sus deseos en la propia conciencia, sin conciencia, Tessa, adoraba el asesinato, y ese libro le ayudo a cometer, a clavar ese cuchillo, en esa noche de un  verano que terminaba a su última víctima, aquel hombre que llegó a su casa, y la quiso violar, y la quiso sentir, ella se defendió le clavó varias puñaladas en su cuerpo, en su corazón, y se convirtió en la reina de el asesinato, en la escritura de su propio crimen...

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