jueves, 29 de septiembre de 2016

EN AQUEL BAILE...


En aquel baile, Merche se divertía con sus amigas, bailaban, bromeaban, tenían diecisiete años, estaban con las neuronas en revolución, de repente, un chico muy guapo, muy atractivo, se acerco a ella, y la sacó a bailar, ella emocionada, porque ese muchacho se había fijado en ella, se daba cuenta a medida que se miraban, que se acercaban el uno al otro, que se enamoraba, más y más, fue un flechazo en toda regla, Merche bebía los vientos, se llamaba Jesús, era moreno, alto, con barba de dos días, cinco años más que ella, cuando terminó el baile, se fueron a dar un paseo, él la llevó a su casa, unas copas, y la llevo a su habitación, hicieron el amor, Merche disfrutaba, sentía, tenía la magia en su interior, era lo mejor que le estaba ocurriendo, los besos, las caricias, la dulzura, en la ternura, la sensibilidad, todo perfecto, fue una noche de pasión, de desenfreno, y de drogas, él le invitó a tomar, esa raya de cocaína, le gustaba, por amor lo hacía, por él lo hacía, la poseía una y otra vez, Merche ya no sabía, Merche desconocía, más tarde un cuchillo recorrió su cuerpo, ese chico, se lo clavó, la iba matando poco a poco, hasta que la asesino del todo, era uno de esos asesinos que vuelan por las calles desiertas, y le tocó a ella, a una chica jóven con una vida por delante, los años el tiempo, la ausencia, y ese asesino volvió a lo mismo, hasta que pago en la cárcel el sentido de otra huella, sin huella...

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