domingo, 4 de septiembre de 2016
ESE VASO DE CRISTAL...
Ese vaso de cristal que cambio la vida de Cayetano, ese hombre de vida fácil, y echos innenarrables, era un individuo que pasaba del mundo, que era un desafortunado en una ciudad sin nombre, nunca sentía, ni tan siquiera, se sentía a si mismo, era un canalla, era una lástima ante los ojos de todos, en aquel banco de ese parque, a las nueve de la noche, se maldecía, nombraba el nombre de una mujer, de Alice, le miraban, le observaban, ya imaginaban que pensaba en ella, en su media naranja, en su ilusión, en su caminar, sin camino, si, se había escapado, había huido de sus brazos, de su destino, Cayetano, la buscaba, le había dejado herido, sin huella alguna, se levantó de ese banco, y siguió su camino, su triste caminar, entró en aquella iglesia y allí estaba Alice, en oración, en calma, él llegó y se sentó tras ella, al terminó de la misa, la zarandeó, ella, no quería nada de él, fueron a un bar, como secuestrada, presa de las garras de ese extraño hombre, gritaba, Alice, Cayetano, pidió ese vaso de whisky, y se lo hizo beber, ella no quería, pero fue una orden, lo bebió, y luego otro, y otro, Alice, ya no se tenía en píe, Cayetano, se ensaño, la violó allí mismo, en ese bar, ante la atónita mirada de los presentes, y después la mató, con esa navaja que sacó de su bolsillo, Alice pasó de ser una borracha en pleno suelo, a una víctima de se individuo, ya sin nombre, sólo el asesino de otro asesinato...
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