miércoles, 19 de octubre de 2016

ATRACO DESPISTADO...


Una gran ciudad, gentes de toda índole recorriendo sus calles, sus plazas, a una velocidad sin parar un minuto a pensar, los bares, repletos de gentío, las cafeterías, las tiendas de moda, los bancos, el centro de la historia, gente, que entra, que dialoga, que busca inversiones, que pactan, quizás con el diablo, el atracador entra, se mezcla entre los demás, de repente, con la velocidad de un rayo, saca su pistola, así con el rostro descubierto, amenaza a ese tumulto de los negocios, ordena que le den el dinero, la caja fuerte, sobre el mostrador de la ventanilla, le van poniendo grandes bloques de dinero, pero esa caja fuerte, no se abre, no puede abrirse, el atracador comienza a ponerse nervioso, dispara, un asesinado, y otro, y un tercero, el banco se convierte en una masacre en un largo espacio, pero el atracador se había olvidado en un pequeño detalle, era despistado, entre el gentío, un policía infiltrado, frente a frente, le disparó, el atracador, cayó al suelo, murió en el acto, fue un asesino, asesinado, la vida continuaba en la gran ciudad, las gentes deambulaban por las calles, a su libertad, se había cometido un crimen, muchos asesinatos, pero la vida, sinceramente, seguía, sin miradas, como ese paso de página en blanco, tras la muerte, tras la sangre, la vida sigue...

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