sábado, 15 de octubre de 2016
CRISTOBAL...
Cristóbal, se llamaba, mi mejor amiga me lo presentó, nuestras miradas, nuestras sonrisas, el baile, ese baile con esa música de fondo, nos fuimos, dimos ese paseo, me llevó a su casa, me invitó a esa última copa, allí los dos sentados el uno junto al otro en aquel sofá de ese salón, conocernos, esa charla con esa profundidad, el beso, nuestro primer beso, esas caricias que recorrían mi cuerpo, yo me dejaba, él se dejaba, sus palabras que me decían, te deseo, y yo deseaba, fuimos a su habitación, allí comenzó nuestro juego, desnudos los dos, seguros de nosotros mismos, dulzura, ternura, sexo, y algo de amor, una noche de pasión, de encanto personificado, de morada bajo la luna, Cristóbal mi pensamiento decía su nombre, cuando salí de su casa, tras una noche de locura, se sucedieron los días, le llamé, no obtuve respuesta, las semanas, los meses, deje de verlo, no entendí, el porque de lo que podía ser, una tarde le ví a lo lejos, con esa mujer, con los niños, no podía comprender, y aquella noche, en su casa, o no lo era, luego me lo dijeron, era la casa de un amigo, que se la había dejado, entendí la respuesta que nunca me la dió, yo si, se la dí, frente a frente, los disparos de mi pistola fueron para él, se había reído de mí, de una chica al azar, que resulto que era la única, pero lo pago con esa muerte, fui una asesina, soy una asesina, pero me da igual, se llamaba Cristóbal, si, se rió de mí, pero yo pude reírme de él, porque fue un olvido en otro destino...
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