viernes, 14 de octubre de 2016

LA RUEDA DE UNA NORIA...


En aquel casino, aquellos hombres se lo jugaban todo, unos ganaban todo el dinero, otros lo perdían, algunos lo robaban, era la ley de la trampa, apostaban, decían, gritaban, huían, y ya no volvían, o regresaban en la piel de otro ganador, pero Isaac, ese hombre, ese destino en camino, ya no quiso volver, de alguna manera ya no quería existir, lo había echo, era el crimen de su epopeya, no lo podía permitir, o ese tiempo, le llevo a ese lugar, fue un ajuste de cuentas, con ese socio, con ese amigo, con la satisfacción de otra duda, frente a frente, palabras, peleas, cuchillo, y se lo clavó por su cuerpo, fue la rueda de su noria, Isaac, se sentía obsesionado por su propia maldad, se sentía de alguna manera herido en su piel, sin hiel, intentaba desaparecer, pero no iba con él, caminaba, y ya no volvía su rostro a ese pasado, su pasado de asesino, lo había matado, era un asesino, en su propia sensibilidad, que no la tenía, en esa dignidad, que no la tenía, estaba herido, en su amor propio, sin amor, se entrego, juicios, decir, callar, silenciar, Isaac, fue un preso, en un tiempo, en una rueda, sin noria, en una ausencia, plagada por otro misterio, por otro motivo, sin motivo...

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