sábado, 1 de octubre de 2016

COMO EL DESTINO...


Como el destino que ya estaba escrito, era un hombre manipulado por la ausencia, por la maldad, era un asesino de su propia vida, un macilento del olvido, no tenía nombre, no tenía lugar, sólo buscaba, sólo merodeaba, era un alguien sin pasado, caminaba por esas calles baratas, con olor a sangre, buscaba la víctima, la violaba, la mataba, la observaba, y allí, la dejaba, una y otra noche, uno y otro día, así durante meses, durante años, en ese tiempo, el asesinato en su mente, como fijación, como deterioro de su propia magia, sin magia, era un individuo, un hombre sin suerte, nunca conoció la familia, el amor de una madre, se crió en la calle, entre cajas de cartón, no supo lo que era  comer caliente, buscaba, robaba, o se comía a sus propias víctimas, era un hombre de ninguna mujer, nadie le quería, nadie le hacia sentir, no encontraba la esencia de sus palabras, era mudo, era un duende sin filosofía, como el destino, como su propio destino, efímero, sin rumbo, sin lugar, era la duda, el engaño, la vitalidad en otra muerte, aquella mañana, sin tarde, sin noche, fue a ese lugar, a ese banco, les retuvo, les quería matar, los mató, fueron muchos, él ya no tenía sendero, ya no tenía luz, sólo una oscuridad sin motivo, y con todos los motivos del mundo, ya no tenía escape, ya no era libre, lo iban a detener, esa pistola, su pistola fue a parar a su cabeza, por él mismo, ya no le quedaba nada, ya no era nadie, como el destino, como el azar sin otro caminar...

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